Una de las razones por la que la gente no emprende un negocio es el miedo al fracaso. Desde mi punto de vista, existen dos razones fundamentales derivados del pánico: El miedo a perder dinero y el temor a que la gente te señale como un perdedor. Si tu eres de estas personas que el pánico se apodere de ti al emprender un negocio, definitivamente conserva o busca un empleo con un sueldo fijo; solo te doy una recomendación, en estos tiempos turbulentos ten siempre un plan B, por si un día tu jefe o la compañía donde trabajas te mandan a ser parte de las estadísticas del desempleo.
Si crees que gente como Carlos Slim, Jorge Vergara, Bill Gates y muchos otros nacieron millonarios, déjame decirte que estas en un error muy grande, muchos de ellos tuvieron un sinfín de fracasos antes de ser lo que son ahora y para darte un ejemplo, a continuación te dejo un extracto de la vida de Jorge Vergara, empresario mexicano 100% jalisciense:
Fue mecánico, traductor de textos, vendedor de autos y a los 23 años, subdirector comercial de una empresa llamada Casolar que pertenecía a la firma Alfa, la cual más tarde quebró cuando la crisis del 81, por lo que fue despedido. Fue entonces cuando decidió empezar de manera independiente cocinando y vendiendo carnitas; luego con un restaurante de comida italiana, al principio como él señala le fue bien, sin embargo su negocio no funcionó más, además durante ese tiempo subió de peso y se enfermó. Ante tal situación fue cuando empezó a buscar como estar más sano, bajar de peso y tener una independencia económica, así que como anillo al dedo le cayó la invitación de un amigo suyo, para integrarse a Herbalife, una empresa que vendía vitamínicos en pastillas por medio del multinivel. A los 31 años y después de haber logrado el primer lugar de ventas en Estados Unidos, decide proponer al dueño de la compañía crecer y ofrecer otro tipo de vitamínicos que se pudieran tomar diluidos en agua, pastillas molidas, a lo que el propietario se opuso; esta actitud llevó a Vergara a crear su propia empresa en 1991 bajo el nombre de Omnilife con la ayuda de su esposa, tres compañeros y seis distribuidores.
Increíble ¿no?, el miedo al fracaso es lógico pero el pánico y no hacer nada para alcanzar el éxito (ya sea en un trabajo fijo o en un nuevo negocio) no es viable para estos tiempos.
El éxito no llega de la noche a la mañana hay que construirlo día tras día y ten por seguro que uno de esos días cuando menos te lo esperes vas a caerte y estarás sangrando copiosamente que incluso digas: “de esta no me repongo……”. Cuando llegue ese momento, tomate un tiempo para recapacitar, recupérate y razona. Y te darás cuenta de todo lo que has caminado y lo que has aprendido en tu aventura por los negocios y dirás más o menos lo siguiente: Bendito fracaso, gracias por esta lección de vida, estoy listo para continuar el camino y alcanzar el éxito y aunque existan más obstáculos tengo la sabiduría que hay que estudiar el camino (CAPACITACIÓN) para enfrentar los retos desde una perspectiva lógica.
Por último recuerda lo siguiente:
• El Tonto no aprende de sus errores.
• El Inteligente aprende de sus errores.
• El Sabio aprende de los errores de los demás.
Instituto Tecnológico Superior de Chapala
Centro de Emprendurismo e Incubación (CEI),
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