miércoles, 31 de marzo de 2010

DELEGAR ES UNA OBLIGACIÓN

El micro empresario todos los días está ocupado en todo y no tiene tiempo para nada, incluso ni para el cliente, aunque suene irónico, pero es verdad; esto es debido a su terquedad de hacer las cosas por sí mismo, argumentando que nadie sabe hacer las cosas mejor que él, incluso hasta quiere enseñar a barrer a su manera al personal de intendencia, ¡suena a broma pero es verdad!

Tal vez en el corto plazo, por una falta de recursos financieros y humanos sea necesario que el emprendedor sea el “Hombre Orquesta” mientras crece y evoluciona su compañía, pero en el mediano y largo plazo ya no aplica, por muchas razones que a continuación explico:

Corto plazo: Abre su negocio y empieza a conocer el mercado como el tipo de clientes a los que les ofrece su producto o servicio. Los atiende de manera personalizada esmerándose a que todo salga a la perfección, contrata personal (no calificado) que lo asista en lo básico, sin dejarlos que tomen decisiones sin su autorización. Esto crea una relación muy estrecha entre el cliente y dueño, por lo tanto, empiezan a recomendarlo, generando una publicidad BOCA EN BOCA.

Mediano plazo: Una vez que la cartera de clientes crece de manera importante, el empresario empieza a tener más obligaciones y responsabilidades de todo tipo, por ejemplo, un incremento en cuentas por pagar, cuentas por cobrar, proveedores, inventario, atención de problemas de toda índole, pero sobre todo atender a una cantidad mayor de consumidores.

Aquí el problema empieza a ser mas critico cuando el empresario sigue tomando una actitud de “Hombre Orquesta”, es decir, no deja a sus colaboradores que se desarrollen y ni mucho menos que tomen decisiones por él. Esto provoca que se empiece a saturar de trabajo y su nivel de estrés aumente considerablemente por todos los pendientes que tiene que atender. En esta etapa es cuando empiezan a surgir los clientes insatisfechos.

Largo Plazo: En esta etapa es la más crítica, porque seguramente el empresario ya tiene varios problemas con trabajadores por la alta rotación de personal, proveedores, cuentas por cobrar, un incremento de clientes insatisfechos, entre otros, generando una desconfianza por parte de proveedores, subordinados y clientes.

Aquí el empresario culpa a todo el mundo de la situación de la empresa (menos así mismo), ya que sigue obstinado diciendo que él tiene que hacer todo y no tiene gente que lo apoye.

El final de esta historia puede acabar en dos escenarios probables: la primera, el cierre definitivo del negocio por su continua necedad así como una paupérrima administración y la segunda, ser una empresa consiente, que solo atenderá a un número limitado de clientes con el fin de seguir brindando un servicio de calidad. En este último es aplicable solo y solo si, genera una estrategia organizacional de largo plazo que incluya contratar personal idóneo al tipo de negocio y que delegue responsabilidades a este, con la finalidad de que el empresario dirija todas sus energías a lo que sabe hacer mejor.

Ya sea que usted quiera operar un micro negocio o manejar una compañía con miles de trabajadores, para ambos casos la clave radica en saber delegar y contratar a los mejores de su área.

A continuación cito unos tips de Harry Thompson, vicepresidente de producción de Torsey Cars and Supplies, en Estados Unidos, un ejecutivo que dicta seminarios sobre la importancia que tiene la delegación de funciones entre los subordinados.

1) Explica siempre el porqué, jamás el cómo. Lo importante es que el empleado entienda por qué es vital el trabajo que se le ha asignado y el tipo de labor que le empresa espera de él.

2) Ofrece información y recursos. Otórguele a su delegado todo tipo de apoyo en cuanto a los datos que requiere.

3) Provee asesoría oportuna. El jefe debe brindar consejos y ayuda al delegado cuando éste lo requiera. Asimismo, deberá revelar algunos secretos de cómo hacer más fácil la actividad; pero nunca interfiera en ella.

4) Reconoce que el error es humano. Trata de evitar la reprimenda cuando uno de tus empleados cometa un error. Los errores ocasionales son inevitables, aún con personal calificado. Motivándolos los ayudarás a salir de la equivocación.

5) Provoca el reconocimiento. Este es crucial para una delegación efectiva. Desde el inicio, aclara que el empleado recibirá todo el crédito por la misión solicitada.

Finalmente, un amigo que tiene un consultorio muy bien aclientado y de calidad, me comento que le gustaría jubilarse a una edad prudente, con salud y financieramente resuelta. Por lo que le dije: Empieza por delegar y planear una estrategia organizacional, y así, en algunos años tu negocio (ahora como socio) seguirá generándote beneficios tanto en el plano económico como en lo personal; sabiendo que tu empresa que fundaste en aquellos años del 2005, continua creando fuentes de empleo y sobre todo que trasmitiste tus conocimientos a las nuevas generaciones para el beneficio de nosotros, tus clientes.

Instituto Tecnológico Superior de Chapala

Centro de Emprendurismo e Incubación (CEI),

Coach de negocios.

M.A. Roberto Ramírez Ángeles.

brokergdl@hotmail.com www.robertoramirezangeles.blogspot.com

jueves, 18 de marzo de 2010

BENDITO FRACASO

Una de las razones por la que la gente no emprende un negocio es el miedo al fracaso. Desde mi punto de vista, existen dos razones fundamentales derivados del pánico: El miedo a perder dinero y el temor a que la gente te señale como un perdedor. Si tu eres de estas personas que el pánico se apodere de ti al emprender un negocio, definitivamente conserva o busca un empleo con un sueldo fijo; solo te doy una recomendación, en estos tiempos turbulentos ten siempre un plan B, por si un día tu jefe o la compañía donde trabajas te mandan a ser parte de las estadísticas del desempleo.

Si crees que gente como Carlos Slim, Jorge Vergara, Bill Gates y muchos otros nacieron millonarios, déjame decirte que estas en un error muy grande, muchos de ellos tuvieron un sinfín de fracasos antes de ser lo que son ahora y para darte un ejemplo, a continuación te dejo un extracto de la vida de Jorge Vergara, empresario mexicano 100% jalisciense:

Fue mecánico, traductor de textos, vendedor de autos y a los 23 años, subdirector comercial de una empresa llamada Casolar que pertenecía a la firma Alfa, la cual más tarde quebró cuando la crisis del 81, por lo que fue despedido. Fue entonces cuando decidió empezar de manera independiente cocinando y vendiendo carnitas; luego con un restaurante de comida italiana, al principio como él señala le fue bien, sin embargo su negocio no funcionó más, además durante ese tiempo subió de peso y se enfermó. Ante tal situación fue cuando empezó a buscar como estar más sano, bajar de peso y tener una independencia económica, así que como anillo al dedo le cayó la invitación de un amigo suyo, para integrarse a Herbalife, una empresa que vendía vitamínicos en pastillas por medio del multinivel. A los 31 años y después de haber logrado el primer lugar de ventas en Estados Unidos, decide proponer al dueño de la compañía crecer y ofrecer otro tipo de vitamínicos que se pudieran tomar diluidos en agua, pastillas molidas, a lo que el propietario se opuso; esta actitud llevó a Vergara a crear su propia empresa en 1991 bajo el nombre de Omnilife con la ayuda de su esposa, tres compañeros y seis distribuidores.

Increíble ¿no?, el miedo al fracaso es lógico pero el pánico y no hacer nada para alcanzar el éxito (ya sea en un trabajo fijo o en un nuevo negocio) no es viable para estos tiempos.

El éxito no llega de la noche a la mañana hay que construirlo día tras día y ten por seguro que uno de esos días cuando menos te lo esperes vas a caerte y estarás sangrando copiosamente que incluso digas: “de esta no me repongo……”. Cuando llegue ese momento, tomate un tiempo para recapacitar, recupérate y razona. Y te darás cuenta de todo lo que has caminado y lo que has aprendido en tu aventura por los negocios y dirás más o menos lo siguiente: Bendito fracaso, gracias por esta lección de vida, estoy listo para continuar el camino y alcanzar el éxito y aunque existan más obstáculos tengo la sabiduría que hay que estudiar el camino (CAPACITACIÓN) para enfrentar los retos desde una perspectiva lógica.

Por último recuerda lo siguiente:
• El Tonto no aprende de sus errores.
• El Inteligente aprende de sus errores.
• El Sabio aprende de los errores de los demás.

Instituto Tecnológico Superior de Chapala
Centro de Emprendurismo e Incubación (CEI),
M.A. Roberto Ramírez Ángeles.
 brokergdl@hotmail.com       
 http://robertoramirezangeles.blogspot.com/